• Sobre el blog
  • Un año en Los Gelves
  • Diez años en Los Gelves

Los Gelves

~ Somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos.

Los Gelves

Publicaciones de la categoría: Historia

Solón contra las deudas

11 domingo Ene 2015

Posted by ibadomar in Historia

≈ Deja un comentario

Etiquetas

Atenas, Grecia, Historia, Pisístrato, Solón

Una de las cosas que me fascinan de la Historia es ver cómo los problemas que atenazan a una sociedad se repiten una y otra vez. Cambian las costumbres, las leyes y el entorno; cambian las personas y los sistemas económicos, pero los problemas cotidianos, que al enquistarse y extenderse provocan las crisis sociales, esos no cambian. Y tras este inicio, tan propio de una rima de Bécquer, vamos con el ejemplo de que hay cosas que siguen igual que hace 2.500 años. Porque los mismos problemas de endeudamiento social que afrontamos ahora ya los tenían los atenienses del periodo arcaico.

O casi los mismos problemas. Ahora consideramos preocupante que sean muchas las personas con dificultades para hacer frente a sus hipotecas, es decir deudas que ponen la vivienda como garantía de pago. En la Atenas del siglo VI a.C. todo era igual, sólo que allí las deudas que creaban problemas eran aquéllas con garantía corporal, es decir que uno se ponía a sí mismo o a algún miembro de su familia como garantía. Ahora nos quita el sueño que si no pagamos la deuda nos podemos quedar sin casa, en aquel entonces les atenazaba el temor de ver como esclavo a un hijo… o a uno mismo. Como decía la tía de Valmont en Las amistades peligrosas: sólo me sorprende lo poco que el mundo cambia.

La sociedad en la Atenas de aquel momento era rural y los pequeños propietarios se veían con el problema de que, en caso de mala cosecha, no tenían más remedio que endeudarse. Una segunda mala cosecha y ya no podían hacer frente a la deuda. Así caían en el hectemorado, del que sabemos que no era igual a la condición de esclavo, pero sí algún tipo de servidumbre. Probablemente requería un trabajo en las fincas del acreedor y la entrega de un sexto de la cosecha propia, pero en caso de incumplimiento podía terminar por conducir a la esclavitud pura y dura.

En el momento en que Solón fue elegido arconte epónimo, que era algo así como Presidente del Gobierno, la situación era acuciante, pero Solón se iba a mostrar como un legislador fuera de lo común y su reforma se consideraría como la base de la futura prosperidad de Atenas. El primer problema que afrontó fue precisamente el de la deuda, que era el más preocupante para sus conciudadanos.

Como de costumbre había dos tendencias: quienes deseaban mantener la situación y quienes deseaban una solución radical mendiante la abolición de toda deuda. Cualquiera de estas dos opciones era inaceptable porque sólo llevarían a aumentar la tensión; pero Solón, que era un hombre moderado, sabía que una solución duradera es aquélla en la que nadie queda del todo satisfecho. De manera que su reforma condonó las deudas con garantía corporal y las prohibió para el futuro, pero no hizo lo mismo con el resto de las deudas.

Las reformas no se quedaron ahí. Solón fue un pionero en eso de atraer talento, como lo demuestra una medida inaudita en aquella época, la de conceder la ciudadanía ateniense a quienes tuvieran una especial habilidad en algún oficio. Hasta entonces no había problema en vivir en la ciudad, pero como meteco y no como ciudadano, lo que tenía importantes consecuencias. Un meteco, por ejemplo, no podía acudir directamente a los tribunales sino que necesitaba encontrar a un ciudadano de pleno derecho para que lo representara, y por supuesto tampoco tenía derecho a participar en la Asamblea. Solón acabó además con la vieja división social basada en el nacimiento. En su lugar creó nuevas clases sociales a partir del nivel de renta. Esto no quiere decir que todo el mundo tuviese los mismos derechos. Por ejemplo, para ser arconte (es decir miembro del gobierno) había que pertenecer a una de las dos clases más ricas.

Solón sabía que los cambios legislativos nunca tienen una aceptación absoluta y necesitan tiempo para asentarse, de manera que impuso la imposibilidad de cambiar sus leyes antes de 10 años y a continuación se fue de Atenas durante ese periodo. Y ahora, pensamos todos, es cuando los atenienses ven cómo las reformas funcionan, admiten que es imposible conseguir contentar a todos pero que se ha logrado un término medio aceptable y reconocen a Solón como a un gran legislador. Bueno, pues no. Al poco tiempo de irse Solón, la sociedad estaba dividida entre quienes creían que las reformas eran demasiado radicales, quienes pensaban que se habían quedado cortas y quienes opinaban que había que darles más tiempo para que demostraran su efectividad. El caso es que no habían pasado los diez años, ni mucho menos, cuando Atenas veía alzarse en el poder al tirano Pisístrato.

Hay que decir que Pisístrato fue un tirano en el sentido griego de la palabra, no en el actual. Una de sus peculiaridades fue la de conservar las leyes de Solón aunque asegurándose de mantener siempre las riendas del poder. Fue entonces cuando de verdad surgió una clase media que pudo amortiguar las tensiones sociales y Atenas sentó las bases de su futura grandeza. Pero Pisístrato merece un artículo para él solo y no descarto escribirlo algún día.

Y ahora sí, los atenienses reconocen a Solón como gran legislador, hasta el punto de que sería incluido en la lista de los grandes sabios, los famosos siete sabios de Grecia. Sabiendo que su principal característica era la moderación en un momento en que a su alrededor se buscaban soluciones radicales, es para considerar por qué el título de sabio no se extendió también a los atenienses que confiaron en él en un momento de crisis social. Claro que en seguida se olvidaron de su ilustre legislador para dejarse seducir por un tirano al que se recuerda como insigne porque se basó en la obra de Solón. A lo mejor es por eso.

Compartir

  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en Meneame (Se abre en una ventana nueva) Meneame
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Los 9 días de Lady Jane

14 domingo Dic 2014

Posted by ibadomar in Arte, Historia

≈ 2 comentarios

Etiquetas

Anglicanismo, Arte, Delaroche, Edad Moderna, Eduardo VI, Enrique VIII, Historia, Isabel I, Jane Grey, María Tudor, Siglo XIX

Hace unos días salió a colación, en una conversación que no viene al caso, el cuadro La ejecución de Lady Jane Grey, de Delaroche. Es una pintura que descubrí hace ya muchos años en la National Gallery de Londres y cuya composición siempre me ha resultado interesante. Hace mucho que no aparece el tema de la Historia del Arte en Los Gelves, así que vamos a verlo en detalle.

JanegreyNo es una obra que necesite muchas explicaciones: el verdugo, impasible porque al fin y al cabo se trata de su oficio, contempla apoyado en un hacha cómo su víctima se coloca en posición para ser decapitada. En cuanto a ésta, se trata de una mujer joven completamente vestida de blanco y con los ojos vendados por una tela del mismo color. Un tercer personaje la dirige hacia el tajo donde deberá apoyar la cabeza mientras ella extiende la mano, tanteando para encontrarlo. Vemos a dos damas de compañía, desmayada una, de espaldas la otra, incapaces de soportar el espectáculo. La luminosidad del vestido blanco y de la paja sobre la que se apoya el tajo, y cuyo fin es absorber la sangre, contrastan con las sombras del resto de la escena.

Un tema macabro, ¿verdad? Sin embargo el cuadro triunfó en el Salón de París de 1834 y no es de extrañar porque el simbolismo es sencillo, pero efectivo y quien contempla la imagen no puede dejar de sentir una cierta simpatía por la joven y un rechazo instintivo hacia el siniestro personaje que la dirige hacia su fin. Y eso que en realidad, actuaba a petición de ella, que no conseguía encontrar el tajo con los ojos vendados aquel 12 de febrero de 1554 en que Lady Jane Grey, reina de Inglaterra durante 9 días fue decapitada. El cuadro refleja el momento, recogido en la descripción de un testigo en el que alguien, viendo a aquella joven de 16 años tantear en vano en busca del bloque de madera mientras preguntaba «¿dónde está?», se adelantó para ayudarla.

Nuestra protagonista de hoy es, en definitiva, uno de esos personajes que añaden color al estudio de la Historia aunque su relevancia sea relativa. Era nieta de una hermana del rey inglés Enrique VIII, cuyo reinado es de todos conocido como turbulento y cuya sucesión no fue menos complicada. Y me temo que aquí es preciso resumir someramente el origen de los problemas posteriores.

La ruptura del monarca inglés con la Iglesia de Roma tuvo como motivo principal el deseo de Enrique de anular su matrimonio con Catalina de Aragón. Esto no era cosa fácil, y no sólo por motivos religiosos, ya que Catalina era hija de los Reyes Católicos y por lo tanto tía del emperador Carlos V. Enrique finalmente hizo las cosas por la tremenda, rompió con el papado y se hizo a sí mismo cabeza de la Iglesia de Inglaterra, lo que no deja de ser sorprendente sabiendo que en su día había escrito una obra en defensa de los Sacramentos completamente opuesta a la reforma luterana y que le había valido que el papa le concediera el título de «Defensor de la Fe». ¿Y por qué ese empeño en romper con su esposa? No se trataba sólo de que a Enrique le gustaran mucho las mujeres (que también es cierto) sino de que Catalina sólo le había dado una hija, María, era poco probable que tuviera más hijos y en el siglo XV las cosas eran mucho más fáciles para una dinastía cuando había un heredero varón.

Enrique consiguió romper su matrimonio y casarse con Ana Bolena, sí, pero ésta tampoco le dio el ansiado hijo varón sino otra hija, Isabel. No sería hasta que el rey se volviera a casar con Jane Seymour cuando se produciría el ansiado nacimiento de un heredero varón, el futuro Eduardo VI. Previamente María había sido apartada del trono por ser hija ilegítima al haber nacido fuera del matrimonio (ya que éste había sido anulado) y también Isabel quedó fuera de la sucesión puesto que su madre había sido ejecutada por adulterio y por tanto existía la posibilidad teórica de que Isabel no fuera hija de Enrique. Como la vida da muchas vueltas, más tarde estas disposiciones fueron anuladas y la sucesión quedó en este orden: Eduardo, María, Isabel. De hecho, los tres llegaron a reinar.

Al morir Enrique VIII, Eduardo VI tenia 9 años. Su reinado fue corto, puesto que no llegó a cumplir los 16 y aunque podría haber dejado las cosas como estaban, por motivos desconocidos hizo un testamento en el que dejaba de nuevo de lado a sus hermanas por parte de padre y establecía la sucesión masculina. Sin embargo, a falta de pretendiente masculino, aceptaba como excepción a lady Jane Grey, su prima y hasta entonces tercera en la sucesión, que fue proclamada reina el 10 de julio de 1553. ¿Dejó Eduardo a María aparte por ser católica? Posiblemente, pero en ese caso ¿por qué excluir a Isabel? Seguramente pensó que si una de ellas era considerada ilegítima, la otra también debía serlo. O quizás todo sea un asunto de rencillas entre quienes compartían padre, pero eran hijos de tres mujeres distintas.

Pero María no se iba a quedar quieta. Ya había sufrido bastante: había soportado que la declararan bastarda, que atacaran su religión, que la separaran de su madre hasta el punto de impedirle acudir a su funeral… pero ahora había llegado su turno. Consiguió apoyos y el Consejo, principal órgano de gobierno junto a la Casa Real, la proclamó legítima reina el 19 de julio. La proclamación de María fue bien acogida por buena parte de la población, ya que el catolicismo no había perdido arraigo popular. Jane Grey fue aprisionada y condenada a muerte por traición. Quizás habría recibido el perdón, pero en enero de 1554 hubo una rebelión protestante al conocerse que la reina María I planeaba casarse con el rey español, Felipe II. Lady Jane no había instigado la rebelión, pero sería una peligrosa rival mientras siguiera con vida y pudiera ser utilizada como bandera de cualquier revuelta.

Fue ejecutada el 12 de febrero. En el patíbulo se comportó con valor, como correspondía a quién había sido proclamada reina, aunque fuera durante apenas 9 días. 300 años después su historia sirvió de inspiración a Delaroche y de ahí el cuadro que hoy nos ocupa. En él hay algunas inexactitudes: Lady Jane no vestía de blanco y la ejecución no tuvo lugar en una mazmorra sino al aire libre, aunque dentro del recinto de la Torre de Londres (lo que fue un detalle, puesto que lo normal era que se llevara a los reos al lugar llamado Tower Hill, fuera del recinto. Los pocos que fueron ejecutados dentro de él estaban en un ambiente más privado, lejos de los insultos del populacho), pero estas licencias artísticas se pueden perdonar.

En realidad, las dos grandes protagonistas de los hechos estaban atrapadas: Jane no era sino una marioneta utilizada por su suegro, John Dudley, el poderoso duque de Northumberland, con quien había emparentado apenas un mes y medio antes de su proclamación como reina; María, por su parte, se veía obligada a luchar por el trono, especialmente si consideramos que cuando la avisaron de la grave enfermedad del rey Eduardo VI para que acudiera a su lado, ella tuvo que huir al enterarse de que Dudley pretendía capturarla para facilitar el ascenso de Jane al poder. En aquel juego sólo podía sobrevivir una de ellas y para ello tenía que sentarse en el trono eliminando a la otra.

Por su parte Dudley subestimó la simpatía inicial de muchos hacia María, a quien consideraban como hija legítima de Enrique VIII, injustamente tratada por su lujurioso padre. En cuanto a María, no comprendió que su proyecto de matrimonio con Felipe II le arrebataría buena parte de esas simpatías. A la postre todos pagaron por sus errores: tanto Dudley como lady Jane fueron ejecutados y María pasó a la Historia como Bloody Mary, María la sanguinaria, que intentó imponer su visión religiosa por la fuerza llevando al martirio a inocentes, de los que la primera fue Jane Grey.

Este particular Juego de Tronos nos ha legado una moraleja y dos obras maestras. La moraleja es que en nueve días se puede pasar de subir al trono a estar al pie del cadalso y las obras maestras son el cuadro de Delaroche y el cóctel llamado bloody Mary en honor a María. Personalmente prefiero el daiquiri, pero si algún día sirven copas en la National Gallery, haré una excepción mientras contemplo el cuadro.

 

Compartir

  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en Meneame (Se abre en una ventana nueva) Meneame
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...

Precios máximos por decreto

27 jueves Nov 2014

Posted by ibadomar in Historia

≈ Deja un comentario

Etiquetas

Diocleciano, Historia, Roma, Tetrarquía

Comenzaré este artículo con una perogrullada: cuando existe un problema acuciante es inevitable buscar recetas simples que lo resuelvan con facilidad. Pura lógica, puesto que es mucho más cómodo buscar la simplicidad que complicarse la vida. Sin embargo, cuando el problema es complejo las soluciones simples suelen fracasar porque siempre hay algún detalle que no se ha tenido en cuenta y la idea genial resuelve a medias el problema y a cambio crea otros adicionales, a menudo tan graves como el primero.

Todo esto me viene a la mente cuando pienso en la larguísima crisis económica que estamos arrastrando. Después de años enfrentándonos a una situación muy compleja no faltan las soluciones supuestamente sencillas. ¿Son bajos los salarios? que se suban por decreto; ¿suben los precios de determinados bienes? que se regule un máximo por ley y en paz. ¿Fácil, verdad? Eso parece, pero es una facilidad engañosa y, como de costumbre, tenemos un ejemplo histórico para observar y reflexionar sobre él. Además es un ejemplo especialmente interesante porque viene de la mano de un viejo conocido de este blog, Diocleciano.

DioclecianoYa conté en el artículo enlazado más arriba que Diocleciano fue el reorganizador del Imperio Romano. Puso fin definitivamente a la gran crisis del siglo III y reformó la administración imperial de arriba abajo: creó la Tetrarquía, cuyos detalles vienen en el artículo ya mencionado, modificó la estructura del ejército, creó un nuevo sistema impositivo, hizo responsables de los ingresos fiscales a los curiales (detalle que mencioné en este otro artículo), creó un nuevo sistema monetario… e intentó solucionar el problema de la inflación mediante el Edicto de precios máximos.

Todos los autores coinciden en que el edicto, cuyo nombre exacto es Edictum de pretiis rerum venalius, tiene un largo y farragoso preámbulo, difícil de leer incluso para experimentados latinistas, en el que se achaca el problema de la inflación a la avaricia de los mercaderes, a los que se impone una lista de precios máximos para más de un millar de artículos, a respetar en todo el Imperio so pena de los más severos castigos. O mejor dicho, un único castigo: la muerte. Se especifica además el coste de varios servicios, es decir el salario de diversos oficios. Como se ve, Diocleciano no dejaba nada al azar. Algunos ejemplos son:

  • Trigo: 100 denarios por modio (normalmente 8,75 litros, pero el edicto utiliza como medida el modio castrense, que era mayor, de casi 13 litros).
  • Centeno: 60 denarios por modio.
  • Lentejas: 100 denarios por modio.
  • Aceite de oliva: 40 denarios por sextario (algo más de medio litro).
  • Aceite de oliva de segunda categoría: 24 denarios por sextario.
  • Miel de primera calidad: 40 denarios por sextario.
  • Carne de cerdo: 12 denarios por libra (unos 330 gramos).

Hay muchos más productos: pescado, distintos tipos de carne, huevos, lana, zapatos, transporte, etc. Se puede decir que estaba prácticamente cualquier bien de uso corriente. Y no sólo eso sino también los servicios, como por ejemplo:

  • Carpintero: 50 denarios al día.
  • Barbero: 2 denarios por cliente.
  • Escriba: 25 denarios por cada cien líneas si empleaba la mejor letra.
  • Profesor de aritmética: 75 denarios mensuales por alumno.
  • Profesor de griego, latín o geometría: 200 denarios mensuales por alumno.
  • Profesor de retórica: 250 denarios mensuales por alumno.

Todo previsto, como podemos comprobar. Bueno, casi todo. El edicto no distinguía entre las diferentes partes del Imperio y no había contemplado la posibilidad de que determinados productores abandonaran su negocio por falta de beneficios o simplemente surgiera un mercado paralelo. La consecuencia fue un florecimiento del trueque y del mercado negro, por lo que el edicto duró muy poco y ni siquiera se sabe si llegó a aplicarse en todo el Imperio. Cierto que las noticias sobre su fracaso nos han llegado sobre todo por Lactancio, que no tenía ninguna simpatía por Diocleciano, pero según parece el edicto, que data de finales del año 301, no sobrevivió a la abdicación de su autor en el 305 e incluso puede que dejara de estar en vigor antes.

Así que, como de costumbre, vemos que no hay nada nuevo bajo el sol y que las recetas simplistas aplicadas a golpe de decreto, en este caso para contener precios y fijar salarios, no sirven de nada. Es mucho más difícil, pero da menos problemas, crear las condiciones adecuadas para que los acontecimientos se encaucen en la dirección deseada. En este blog vimos un buen ejemplo con la domesticación de los piratas de la Tortuga, a quienes ninguna ley ni acción militar había conseguido pacificar.

Hay que ver… llevo 768 palabras en este artículo para decir lo que mi abuela resolvía con sólo 8: Una cosa es predicar y otra dar trigo. En este caso a 100 denarios el modio.

 

Compartir

  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en Meneame (Se abre en una ventana nueva) Meneame
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Me gusta Cargando...
← Entradas anteriores
Entradas recientes →

Por iBadomar

Avatar de Desconocido

Únete a otros 112 suscriptores

Estadísticas del blog

  • 127.054 visitas

Páginas

  • Diez años en Los Gelves
  • Sobre el blog
  • Un año en Los Gelves

Archivo de entradas

Etiquetas

Accidente aéreo Alejandro Magno Alemania Antigüedad Arqueología Arquitectura Arte Atenas Aviación Batalla Carlos II Cartago Cervantes Churchill Cine Comet Comunismo Constantinopla Constitucion Control aéreo Corrupción Corsarios Cruzadas Cultura de seguridad Cultura justa Diocleciano Edad Media Edad Moderna Egipto Esparta España Espionaje Factores humanos Felipe V Fiscalidad Francia Franquismo Grecia Guerra del Peloponeso Guerra de Sucesión Guerra Fría Herodoto Hindenburg Historia Hitler ILS Imperio Bizantino Incidente aéreo Inocencio III Isabel I Isabel II Jerjes Jolly Roger Julio César Literatura Ludendorff Luis XIV Luis XVIII McRobertson Messerschmitt Modelo de Reason Modelo SHELL Momentos cruciales Mussolini Napoleón Navegación aérea Periodismo Persia Pintura Piratas Política Prehistoria Primera Guerra Mundial Pétain Radar Reactor Realismo Renacimiento Restauración Revolución Roma Salamina Segunda Guerra Mundial Seguridad aérea Sicilia Siglo XIX Siglo XVII Siglo XVIII Siglo XX Sila Stalin TCAS Temístocles Tetrarquía Tito Livio Transición Técnica Uberlingen Ucrania URSS

Meta

  • Crear cuenta
  • Iniciar sesión
  • Feed de entradas
  • Feed de comentarios
  • WordPress.com

Crea un blog o una web gratis con WordPress.com.

Privacidad y cookies: este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso.
Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí: Política de cookies
  • Suscribirse Suscrito
    Los Gelves
    Únete a otros 112 suscriptores

    Have a WordPress.com account? Log in now.

  • Los Gelves
    Ver el sitio en el Lector
    Gestionar las suscripcionesRegístrateIniciar sesión
    Denunciar este contenido
    Contraer esta barra
Cargando comentarios...
%d