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Es poco habitual que este blog incluya artículos que no sean de Historia, pero en este caso la ocasión lo merece. Ya hubo una excepción cuando publiqué un artículo explicando los motivos de la colisión sobre Überlingen. Esta vez volveremos sobre el asunto de la seguridad aérea y el tratamiento que recibe este tema en los medios de comunicación.

Hace apenas unos días pudimos leer una noticia de la que se desprende que una imprudencia de un piloto estuvo cerca de provocar una tragedia. Veamos los titulares: en La Vanguardia Un piloto de un avión se queda dormido en pleno vuelo y causa 14 heridos; según ABC El piloto de un B767 de Air Canada se durmió en pleno vuelo. En general ambos artículos coinciden en lo básico: aseguran que el piloto se durmió en pleno vuelo, con lo que dan a entender que cometió una irregularidad, y que al despertar, todavía adormilado, confundió el planeta Venus con otro avión, lo que le llevó a hacer una maniobra brusca. El redactor del ABC, muy colorista, se deja llevar por la imaginación con algo más de alegría, como demuestra esta frase: Dormirse encima de los mandos de la cabina bien valdría como argumento para la disparatada comedia ‘Aterriza como puedas’ (…)

Qué imperdonable negligencia la del piloto, según estos medios. Dormirse cuando debería estar vigilante y despertar confundiendo Venus… un momento, un momento. Aquí hay algo que no cuadra. ¿En los aviones no van dos pilotos? ¿Dónde estaba el otro? ¿No están los pilotos acostumbrados a ver otro avión de cerca y a contemplar cualquier planeta visible a simple vista, sea Venus, Marte o Júpiter? Afortunadamente tenemos otra fuente de información: la página web del Transportation Safety Board of Canada, que aclara un poco más las cosas.

Según esta página web el FO (First Officer, es decir el copiloto) estaba cansado y, con el permiso del comandante, se retiró a descansar. El descanso duró unos 75 minutos aunque el copiloto declaró no sentirse totalmente bien al regresar a su puesto. En ese momento el sistema de prevención de colisiones, TCAS, del que ya hablamos en el artículo de Uberlingen citado antes, avisó de la existencia de un avión que se acercaba de frente y apenas a mil pies (300 metros) por debajo. El comandante mencionó al copiloto la presencia de este otro avión. Copio ahora el informe y a continuación traduciré, un poco libremente para intentar evitar los tecnicismos.

Over the next minute or so, the captain adjusted the map scale on the ND in order to view the TCAS target and occasionally looked out the forward windscreen to acquire the aircraft visually. The FO initially mistook the planet Venus for an aircraft but the captain advised again that the target was at the 12 o’clock position and 1000 feet below. The captain of ACA878 and the oncoming aircraft crew flashed their landing lights. The FO continued to scan visually for the aircraft. When the FO saw the oncoming aircraft, the FO interpreted its position as being above and descending towards them. The FO reacted to the perceived imminent collision by pushing forward on the control column. The captain, who was monitoring TCAS target on the ND, observed the control column moving forward and the altimeter beginning to show a decrease in altitude. The captain immediately disconnected the autopilot and pulled back on the control column to regain altitude. It was at this time the oncoming aircraft passed beneath ACA878. The TCAS did not produce a traffic or resolution advisory.

Durante el siguiente minuto, aproximadamente, el comandante ajustó la escala del visor de navegación para ver en él al otro avión mientras ocasionalmente miraba al exterior para localizarlo visualmente. El copiloto confundió al principio el planeta Venus con un avión, pero el comandante le recordó que el tráfico estaba enfrente de ellos y a mil pies por debajo. Ambos aviones encendieron las luces de aterrizaje. El copiloto continuó buscando al otro avión y cuando lo vio interpretó su posición como por encima y descendiendo hacia ellos. El copiloto reaccionó a lo que percibió como colisión inminente empujando la palanca de control. El comandante, que seguía al otro avión en la pantalla, observó el movimiento de palanca y la pérdida de altitud en el altímetro e inmediatamente desconectó el piloto automático y tiró de la palanca para recuperar altitud. En ese momento se cruzaron ambas aeronaves sin que el TCAS diera aviso de precaución ni ordenara maniobra de evasión.

El informe prosigue con detalles sobre la maniobra exacta, posición de los pasajeros lesionados y varias consideraciones sobre fatiga de las tripulaciones; asuntos que ya no vienen al caso porque creo que quien haya leído los artículos de prensa y los compare con el informe se habrá dado cuenta de que hay diferencias enormes:

– Según la prensa el piloto se durmió a los mandos. Falso: se retiró a descansar con el consentimiento del comandante.

– Según la prensa, al despertar, adormilado, confundió el planeta Venus con otro avión. Falso: estaba ya despierto, había vuelto a su posición y estaba buscando un avión que él sabía que existía. En un primer momento sí creyó que el planeta Venus podía ser ese avión, pero el comandante le sacó del error inmediatamente al señalarle la posición exacta en la que debía de encontrarse la otra aeronave.

– Según la prensa a consecuencia de la confusión con Venus se hace una maniobra de descenso. Falso: el planeta Venus ya había sido descartado. Hubo un error de apreciación en la posición del otro avión, que de noche era sólo un punto de luz en la oscuridad. Si lee esto algún piloto que nos pueda hablar sobre la dificultad de saber la posición exacta de otro aparato desde un avión en vuelo cuando no hay referencias que puedan indicar la altura relativa del otro objeto, por favor que no dude en usar los comentarios. El comandante, que usaba los instrumentos y no sólo la visión como el copiloto, sí sabía exactamente la altitud del otro avión y por eso corrigió inmediatamente el error.

– La prensa no menciona en ningún momento la existencia del segundo avión ni el hecho de que el piloto estaba alerta ante su proximidad, aunque ABC menciona otra aeronave que se había aproximado horas antes (sic).

La conclusión es que llegó a las redacciones un relato parcial o muy mal traducido de los hechos y que se publicó sin cotejarlo previamente. Al fin y al cabo entre narrar con rigor los detalles de un incidente aéreo en el que aparecen tecnicismos como TCAS, fatiga, luces de aterrizaje, etc. y contar una historia en la que un negligente piloto está a punto de estrellar su avión, la elección no es dudosa. ¿Qué prefiere el lector medio, un aburrido artículo riguroso y contrastado o echarse las manos a la cabeza leyendo una historia de miedo?

No sé a vosotros, pero a mí este tipo de casos me resulta muy instructivo. Al menos ya sé qué tipo de lector creen los medios que tienen y también comprendo los motivos de esa crisis de la prensa de la que se habla de vez en cuando.

NOTA (del 27/04/2012): Esta entrada, publicada hace dos días, ha tenido una repercusión fuera de lo común. Baste decir que en apenas un día el número de visitantes fue más del cuádruple del total recibido desde la apertura del blog. Una consecuencia es que el texto aparece citado en ABC. Dado que en el texto enlazo a un artículo de dicho periódico, creo que es oportuno enlazar también al nuevo puesto que si de mi entrada se desprende una crítica hacia una noticia que juzgo poco rigurosa, es justo reconocer el hecho de que el mismo periódico haya hecho el esfuerzo de explicar de nuevo los hechos.

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