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Cuando comencé a estudiar Historia me encontré con que en el programa de estudios se incluía todo un repaso a la Historia del Arte con varias asignaturas dedicadas a esta materia. En aquel momento lo tomé como un complemento cultural más o menos interesante. Con el tiempo encontré que el Arte podía ser una materia fascinante en la que se iba más allá de lo meramente estético para entrar en la forma en que veían la vida quienes vivieron una determinada época. Empecé a ver algunas obras de arte con otros ojos. Algunas me fascinaron, especialmente aquéllas que tienen detrás una historia que contar. Y por eso traigo hoy al blog esta pintura, no demasiado conocida, de Botticelli: La Calumnia. Sugiero pinchar en la imagen para poder ver el cuadro a mayor tamaño y ampliarlo todo lo posible para apreciar algunos de los detalles.

El título completo con el que se conoce a esta obra es La calumnia de Apeles. Es una obra cargada de simbolismo y eso hace que requiera una cierta explicación para comprender el sentido de la obra. El cuadro se inspira en la descripción de una pintura desaparecida de uno de los más grandes pintores de la antigüedad, Apeles, contemporáneo de Alejandro Magno, que fue acusado injustamente de participar en una conjura. Tras demostrarse su inocencia y ser liberado, Apeles pintó un cuadro alegórico titulado La Calumnia. La obra se perdió con el paso del tiempo, pero su descripción se conservó y sirvió de inspiración al renacentista Sandro Botticelli, que realizó la pintura que hoy nos ocupa en la última década del siglo XV.

En el cuadro vemos a un joven arrastrado ante el rey que lo ha de juzgar por una figura femenina que representa a la Calumnia. La desnudez del joven es símbolo de inocencia puesto que nada tiene que ocultar y su indefensión se plasma en su actitud, con las manos unidas, como suplicando piedad. Su acusadora, la Calumnia, porta una antorcha en una mano, símbolo de las mentiras que propaga, y va guiada por un personaje vestido con negros ropajes, el Odio, que adelanta su mano buscando alcanzar al rey.

A la Calumnia la acompañan dos jóvenes, la Impostura y la Perfidia, que la embellecen trenzando su cabello y dejando caer sobre ella flores, falsos símbolos de pureza. Entretanto el rey, en su papel de juez, mantiene la mirada baja negándose a ver lo que ocurre realmente a su alrededor, mientras escucha a dos mujeres que le hablan al oído y que representan a la Ignorancia y a la Sospecha. Aquí es donde sugiero que se amplíe la imagen para ver detenidamente las orejas del rey: son orejas de asno, más grandes de lo normal, para recoger en toda su magnitud las insidias que se vierten en ellas.

Hay otra figura tenebrosa, el Remordimiento, que se vuelve hacia la Verdad, simbolizada por una joven cuya desnudez la relaciona inmediatamente con el acusado, puesto que tampoco ella tiene nada que ocultar, pero la Verdad no se dirige a un rey que no la escucha, sino hacia el cielo, en busca de una justicia superior que no está presente en la escena.

Este enigmático cuadro ha atraído la atención de muchos historiadores que se preguntan por qué y para quién fue pintado. Algunos, y parece una explicación verosímil, lo ponen en relación con la acusación anónima de homosexualidad que sufrió Botticelli en 1502, pero esta pintura es anterior, por lo que la explicación no termina de encajar, aunque es posible que existieran rumores sobre Botticelli antes de que se produjera la acusación.

Podría extenderme acerca de qué significa para mí este cuadro y a quiénes veo retratados en él, pero no lo haré. Ellos saben quiénes son y también comprenden lo que este cuadro significa.

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